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20|ago|2009
Somalia: vacunas en medio de la guerra

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 © JC Tomasi
A pesar de la violencia contra la población y las organizaciones humanitarias, los trabajadores somalíes de MSF vacunan a miles de niños, jugándose la vida en muchos casos.

Aunque el conflicto en Somalia castiga severamente a la población e impide el acceso de los trabajadores humanitarios a las personas que necesitan atención, el personal nacional de Médicos sin Fronteras sigue luchando por atender a las víctimas de la violencia.

Durante la última semana, MSF pudo comprobar cómo sus instalaciones en el distrito de Yaqshid, al norte de la capital, Mogadiscio, habían sido totalmente saqueadas, incluyendo el centro de Salud de Karan, el Hospital Pediátrico de Abdel Aziz y nuestra oficina. Después de 17 años trabajando en esa zona de la capital somalí, 97 empleados y sus familias han tenido que huir por primera vez en mucho tiempo para proteger sus vidas junto a otras 230.000 personas aproximadamente que vivían en la zona. Afortunadamente, gracias a la pericia de nuestro personal, y al apoyo de otros compañeros de MSF, se logró poner a salvo la mayoría de nuestros medicamentos y material logístico en un movimiento audaz a través de la ciudad teniendo que pasarpor innumerables controles impuestos por los grupos armados. Así mismo, un centro nutricional de MSF en Jilib, (en el valle del Bajo Juba) fue saqueado la semana pasada, dejando a más de 300 niños con desnutrición severa sin atender.

Para Mónica Camacho, coordinadora general de la misión en Somalia, lo más difícil consiste en garantizar el acceso a la población, ya que la situación del conflicto es muy cambiante y cada grupo armado impone sus normas y su control sobre diversas zonas. El respeto a los trabajadores humanitarios no siempre se garantiza.

“Desde el mes de abril, ha habido un deterioro considerable de la situación en la ciudad de Mogadiscio, forzando a muchas personas a salir de allí sin perspectivas de una vuelta próxima. En el hospital pediátrico solíamos atender a unos 100 niños a la semana hasta el mes de mayo, cuando tuvimos que irnos de la zona, debido a los combates”.
Frente a esta tragedia cotidiana, el personal somalí de MSF es víctima del conflicto y, a la vez, expone su vida para llevar atención sanitaria a sus compatriotas.

“Los trabadores somalíes de MSF son muy cuidadosos a la hora de acceder a los lugares donde la población los necesita, pero en realidad, se arriesgan mucho al hacerlo”, confirma Mónica Camacho.
MSF en Somalia

Sólo en 2008, los equipos de todas las secciones de MSF:

  • Dieron 727.428 consultas ambulatorias (267.168 en menores de 5 años)
  • Brindaron atención prenatal a 55.000 mujeres
  • Ingresaron a más de 24.000 personas en hospitales y clínicas de MSF
  • Hicieron 3.878 cirugías (1.249 a causa de heridas por violencia)
  • Trataron a 1.036 casos de la enfermedad olvidada del Kala Azar
  • Diagnosticaron y trataron a más de 4.000 por malaria
  • Trataron a 1.556 personas con tuberculosis
  • Atendieron 35.000 casos de desnutrición con tratamiento médico y alimentos terapéuticos
  • Vacunaron 82.174 personas


Para asegurar nuestra independencia, MSF no recibe fondos de ningún gobierno o agencia para nuestros programas en Somalia. Confiamos en las donaciones privadas de nuestros socios y donantes alrededor del mundo.



      

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