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11|ago|2009
Sur de Sudán: las víctimas de la violencia del LRA

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 © Brendan Bannon
Decenas de miles de personas buscan refugio en el Sur de Sudán, debido a los últimos ataques de la guerrilla ugandesa del LRA (Lord Resistance Army) que se ha cebado con la población del noreste de RD-Congo y también del Sur de Sudán.

MSF está atendiendo a las víctimas de la violencia en los estados de Equatoria Oeste y Central (Sur de Sudán), así como en el noreste de Congo.

Una ofensiva militar conjunta por parte de los ejércitos nacionales de Uganda, República Democrática del Congo (RDC) y Sur de Sudán contra el LRA exacerbó la situación, desencadenando violentos ataques de represalia por parte del grupo rebelde contra los civiles en el noreste de Congo. Durante estos ataques por parte del LRA, aldeas congoleñas al completo eran saqueadas y a menudo reducidas a cenizas y sus habitantes cortados en pedazos con machetes; las mujeres y niños secuestrados para utilizarlos como esclavos sexuales, obligados a cargar los bienes saqueados o reclutados para combatir en sus filas.

Familias enteras han sido separadas, y reina en el ambiente un clima envenenado de miedo. Decenas de miles de personas han huido como refugiados al país vecino, Sur de Sudán, en busca de seguridad y asistencia en los estados fronterizos sudaneses de Equatoria Central y Oeste. Sin embargo, el LRA está presente en esos estados también, donde sus ataques irregulares han provocado el desplazamiento de miles de sudaneses. OCHA (UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs) estima que hay más de 50.000 personas refugiadas congolesas y desplazados sudaneses en Western y Eastern Equatoria.

Video: Víctimas de la violencia del LRA (inglés)



Sin tiempo para enterrar a los muertos

En el pánico de la huída, a menudo, no hay tiempo para esperar a los más lentos y a los más viejos, ni tiempo para enterrar a los muertos. Otros, huyen para escapar de nuevos brotes de violencia y derramamiento de sangre, reúnen a los miembros de la familia y las pertenencias que buenamente pueden, y abandonan sus hogares y medios de subsistencia para empezar el peligroso viaje a través de la frontera.

La gente escapa a través de las tupidas selvas que conectan RDC con Sur de Sudán. En alerta constante por la posible presencia de rebeldes, los refugiados también corren peligro a merced de los animales salvajes y otras amenazas. Muchos sobreviven comiendo raíces y bebiendo el agua que encuentran por allí, desplazándose sólo si creen que el camino está despejado.

Buscando un Santuario en un Sudán inseguro

Una vez en Sudán, buscan asistencia en los nuevos campos de refugiados o construyen refugios temporales dentro de comunidades sudanesas. Se agrupan lo más cerca que pueden de grandes concentraciones de gente, esperando encontrar seguridad entre la multitud. También permanecen cerca de las carreteras que vienen de Congo, esperando que los refugiados recién llegados les den noticias de los seres queridos que dejaron atrás o que están secuestrados. A veces, incluso regresan a sus campos de cultivo en Congo para intentar ocuparse de sus tierras con la esperanza de poder cultivar algo de comida para la próxima cosecha.

Sin embargo, el Sur de Sudán es una región llena de tensiones donde se registran cada vez más enfrentamientos violentos en varias zonas, una pobreza extrema y una aguda falta de acceso a los servicios más básicos. En los estados de la frontera algunos grupos de refugiados congoleños y sudaneses fabrican sus propias armas, organizando patrullas comunitarias para intentar protegerse.

A medida que un gran número de refugiados empezó a cruzar la frontera y los desplazados sudaneses empezaron a moverse dentro de los estados fronterizos al sudeste del país, los equipos de MSF, que ya estaban proporcionando ayuda médica en el país pronto pusieron en marcha proyectos de emergencia para proporcionar atención sanitaria, abrigo y saneamiento a los desplazados y a los refugiados. En septiembre de 2008, los equipos de MSF en el estado de Equatoria Oeste empezaron a asistir a una población de más de 15.000 refugiados y desplazados. Entonces en febrero de 2009, MSF empezó un nuevo programa de emergencia en el estado de Equatoria Central prestando asistencia a otros 7.000 refugiados.

“La gente que huyó tiene necesidades de urgencia. La primera semana que abrimos nuestra clínica en uno de los campos de refugiados recibimos 500 personas. Imaginaos una mujer casi al final del embarazo huyendo a través de la selva, a un país que no conoce y luego tener que dar a luz. Estamos aquí para ofrecerle un lugar seguro donde tener a su bebé, un lugar en el que pueda ser atendida y asegurar que ella y otros como ella puedan ser tratados con dignidad.” Añade Karl Nawezi, jefe de misión en Sur de Sudán
La tranquilidad destruida

Ayuda médica, alimentos, abrigo y saneamiento son esenciales para asistir a las víctimas de esta violencia. Pero esto es sólo una parte del remedio que la gente necesita. Viviendo una situación de miedo constante de ser atacados, muchos refugiados están completamente traumatizados. Además de haber perdido a seres queridos, también han perdido su sensación de seguridad, su tranquilidad. Los equipos de MSF intentan responder a esto mediante proyectos de salud mental para personas afectadas por la violencia, incluyendo mujeres y niños que se salvaron de ser secuestrados. Los asesores de MSF organizan sesiones de grupo e individuales, mientras sensibilizan a la comunidad acerca del impacto psicológico de la violencia y sobre cómo la gente puede buscar ayuda. Hasta la fecha han prestado asistencia médica a más de 300 personas.

Los refugiados siguen cruzando la frontera hacia el Sur de Sudán cada semana. Sin saber cuándo acabará la violencia o si podrán regresar a sus hogares de nuevo, un sentimiento de impotencia e incertidumbre invade sus vidas y las de los desplazados.


Presencia de MSF en Sudán




      

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