  |  | 29|mar|2013 Inseguridad, saqueos y falta de electricidad y agua, principales preocupaciones en RCA
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| | MSF trabaja en dos estructuras de salud en Bangui y distribuye agua, gasolina y generadores a los hospitales.
Sylvain Groulx, coordinador de MSF en la República Centroafricana, explica la situación en Bangui, la capital, casi una semana después de que el grupo de oposición Séléka, reanudara el conflicto, y avanzara hasta la capital que ha hecho suya. En el avance de Séléka se han producido saqueos en las poblaciones y en la propia ciudad, que, sumados a la falta de agua y electricidad se convierten en los mayores impedimentos para el trabajo humanitario. Otra de las preocupaciones es que estos eventos se producen cuando la estación de lluvias y el período tradicional de escasez de alimentos se acercan.
¿Qué es lo que están viendo estos últimos días?
La situación en la ciudad está mejorando poco a poco, aunque todavía hay una sensación de inseguridad general en la ciudad durante el día y durante lo noche se escuchan disparos esporádicos. Se nota el miedo en la población: la gente todavía tiene miedo de salir, de dejar sus casas y no hay transporte público así que, aunque quieran regresar a sus trabajos, la movilidad es complicada. Tienen el mismo problema para acceder a los hospitales.
¿Y el agua y la electricidad? ¿se han restablecido en Bangui?
Todavía no y es otro de los graves problemas de la población. La gente tiene que utilizar pequeños pozos en sus barrios. Tienen algo de agua, pero eso no garantiza que sea potable. La falta de agua y electricidad es asimismo un problema enorme para el funcionamiento de hospitales y centros de salud.
¿Qué está haciendo MSF en la ciudad?
Estamos trabajando en el Hospital Communautaire, donde la mayoría de heridos y enfermos se encuentran ahora (el hospital Amitié no está funcionando, dado que el personal no ha podido regresar a sus trabajos todavía) y también en el centro de salud Castor (con maternidad y dos salas quirúrgicas además de la atención básica general). También hemos distribuido 3.000 litros de gasolina y generadores a los hospitales para que puedan hacer intervenciones quirúrgicas, suspendidas cuando se interrumpió el suministro eléctrico el pasado sábado. Vamos a distribuir agua en un camión cisterna para poder llenar los depósitos de los hospitales.
¿Qué pasa en el resto del país?
Todo el mundo se está concentrando en la situación en Bangui, pero, de hecho, nuestra principal preocupación ahora mismo es lo que está sucediendo en el resto del país, donde la inseguridad todavía es elevada y todavía se ven saqueos. Justo ayer supimos que el hospital de Bossangoa, uno de los principales de referencia de la zona norte, ha sido completamente saqueado. Trataremos de organizar un equipo que vaya para allá lo antes posible, en cuanto las condiciones de seguridad lo permitan, para evaluar qué es lo que podemos hacer de ayuda allí. En Batangafo, Kabo, Ndélé, Boguila, Zemio, Carnot y Paoua la situación está calmada. No podemos ser funcionales en la periferia de todas estas poblaciones por la inseguridad.
¿Qué es lo que temen que pase a la población en las zonas rurales?
Aunque mucha gente está regresando a sus poblaciones, tememos que muchos todavía estén escondidos en los bosques. Tenemos que añadir que el impacto económico de los saqueos y robos de los últimos días, tendrá un impacto: pérdidas de salarios, de bienes, de instrumentos de faena, de su almacén de comida. Tememos por la salud de la población y de su situación nutricional, que ya era frágil.
¿Cómo va a afectar la estación de lluvias?
La estación de lluvias discurre de Mayo a Noviembre. El acceso a parte del país se hace muy difícil cuando no imposible. Parte del país se queda aislado e inalcanzable para las ONG. A la tradicional carestía de alimentos de estas fechas hay que añadir el saqueo de los almacenes de comida en las poblaciones, lo que puede contribuir a una mayor inseguridad alimentaria.
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| 29|mar|2013 Bangui (RCA): la prioridad son los heridos
 | © Corentin Fohlen /Divergence
| | MSF trabaja en el hospital Comunnautaire de la capital de la República Centroafricana, el único centro de atención secundaria operativo en la ciudad.
« Tras días de combates en la ciudad y saqueos, pudimos comenzar a estar operativos hace tres días, el lunes. Hemos aportado material médico y medicamentos al hospital Communautaire. Estamos presentes en el hospital para apoyar al equipo local, que tiene necesidad de todo», explica Serge Saint-Louis, coordinador de MSF en Bangui, República Centroafricana.
El hospital civil y militar en el que MSF trabaja está en la actualidad custodiado por hombres de la coalición Séléka para garantizar la seguridad en el centro y en su vecindario. MSF ha obtenido del nuevo gobierno garantías para la protección de los pacientes y del personal sanitario.
“Nuestra prioridad para los próximos días es poner de nuevo en marcha las salas de operaciones y las de post-operatorio. Un equipo quirúrgico de refuerzo está en camino para poder operar a los heridos que vayan llegando y los 55 que todavía están a la espera de ser intervenidos”.
La situación de seguridad en Bangui mejora poco a poco
« Hay menos militares de la coalición Séléka que en días previos, se ocupan de los ejes y carreteras principales de la ciudad, hay menos disparos y la situación parece mejorar. Poco a poco la gente vuelve a salir a las calles». Los grandes almacenes, supermercados y gasolineras en el centro siguen cerradas, incluso las que no han sido saqueadas. La situación empeora por la noche y la gente apenas sale a partir de las siete de la tarde.
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| 2|ene|2013 La violencia se propaga en República Centroafricana
 | © Sylvain Groulx
| | Médicos SIn Fronteras amplía sus actividades para responder con rapidez a las crecientes necesidades médicas.
Durante el fin de semana del 23 de diciembre, los combates y la violencia continuaron en varias áreas del norte y el centro de República Centroafricana. El incremento de los movimientos militares y las hostilidades entre los rebeldes y las fuerzas armadas obligaron a los civiles a desplazarse, impidiendo su acceso a servicios básicos vitales, en especial a la asistencia médica, lo que podría tener fatales consecuencias para una población ya agotada por diez años de violencia armada crónica y ausencia de un sistema de salud.
Las hostilidades estallaron el domingo en el eje Kaga Bandoro-Mbrès. El equipo de cirugía de emergencia de MSF, que había llegado a Kaga Bandoro unos días antes, atendió a cinco heridos, y está preparado para recibir más pacientes.
Así mismo, durante el fin de semana, MSF envió un equipo a los alrededores de la localidad de Sibut con el fin de evaluar las potenciales necesidades médicas en esta zona del centro-sur del país. La fuerte presencia de efectivos militares en el área y el miedo de la población a las hostilidades también han provocado aquí el desplazamiento preventivo de los civiles. MSF ha donado medicamentos al hospital de Sibut, con el fin de apoyar la respuesta a un incremento del número de pacientes si fuera necesario.
En la ciudad de Batangafo, ocupada por los rebeldes desde el 20 de diciembre, la población está aterrorizada ante la posibilidad de que haya combates entre las partes enfrentadas. La inseguridad ha aumentado en la zona, reduciéndose el acceso de los civiles a la atención médica. “Debido a la inseguridad, los movimientos de moto-taxi están totalmente restringidos, por lo que resulta imposible referir a los pacientes en estado grave y a las urgencias desde los puestos de salud periféricos al hospital”, explica Amal El Oualji, coordinador de proyecto de MSF en Batangafo. MSF mantiene sus actividades en el hospital y respalda los puestos de salud en la medida en que la seguridad lo permite. El pasado domingo, cuatro pacientes con heridas de bala fueron atendidos en el hospital.
En la ciudad de Ndélé (norte), atacada el pasado 10 de diciembre, la situación de la población sigue siendo muy precaria. Aunque algunas personas se han atrevido a regresar, la inseguridad sigue siendo alta, lo que disuade a muchos otros de hacerlo. Los continuos saqueos y los disparos esporádicos por la noche están evitando que la gente vuelva a sus quehaceres habituales. MSF considera que al menos 2.600 desplazados están pasando la noche escondidos en pequeños grupos en el monte o en la pista de aterrizaje, situada en las afueras de la localidad. Por desgracia, esta es sólo una pequeña fracción de la población desplazada: la mayor parte pasa las noches cerca de sus campos de cultivo, en pequeños grupos de entre 2 y 5 familias dispersos a lo largo de muchos kilómetros lejos de las carreteras. Muchos de ellos padecen enfermedades como malaria, infecciones respiratorias agudas o diarrea. El equipo de MSF en Ndélé continúa con las clínicas móviles en la pista de aterrizaje y con las actividades regulares en el hospital.
MSF tiene proyectos regulares en Ndélé, Kabo y Batangafo y ha lanzado una intervención de emergencia en Kaga Bandoro; además, está estableciendo un equipo de emergencia para responder a las crecientes necesidades de la población.
MSF está presente en República Centroafricana desde 1997 y trabaja en siete proyectos distintos en cinco de los siete distritos de salud. Además, presta respaldo a siete hospitales y a unos 38 puestos de salud en colaboración con el Ministerio de Salud. Las actividades de MSF cubren un amplio espectro, desde salud primaria y secundaria, enfermedades olvidadas como la enfermedad del sueño, desnutrición, cirugía, vacunaciones y atención a pacientes de VIH y tuberculosis. La malaria, con la mayor morbilidad, es a menudo el principal foco de estos proyectos.
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