  |  | 27|ago|2010 Honduras: MSF interviene ante el fuerte aumento de casos de dengue
 | © Juan Carlos Tomasi/MSF
| | Con el objetivo de apoyar al sistema de salud local frente al brote epidémico, la organización ha centrado su actividad en tres ejes: atención médica, control vectorial y educación comunitaria.
Debido al alarmante aumento del número de casos de dengue registrado en Honduras en lo que va del año, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) realizan una intervención de emergencia en Tegucigalpa, ciudad capital, donde se ha detetado el índice más alto de afectados.
Se trata de un nuevo modelo de intervención para la organización, que pocas veces trabaja con la problemática del dengue, donde, además de coordinar una sala de emergencia pediátrica, que ya ha atendido a 80 niños, se encuentra identificando y eliminando, a través de brigadas móviles y en coordinación con la Secretaría de Salud, focos infecciosos en 4,000 viviendas de la región periférica de Tegucigalpa.
El dengue, endémico en América Central, es una enfermedad viral transmitida por los mosquitos del género Aedes (Aedes aegypti y albopictus), cuyos síntomas clásicos muchas veces son similares a los de un estado gripal, y que pueden incluir dolor de cabeza, picos febriles, náuseas, dolores abdominales y erupciones cutáneas. La forma más grave en la que se manifiesta la enfermedad es el dengue hemorrágico, que produce sangrados y puede generar un shock irreversible, causando la muerte.
En Honduras, el dengue clásico registró en 2010 un aumento significativo en comparación con el año anterior (ya son más de 50,000 casos en lo que va de año). Sin embargo, la característica más preocupante de este brote es la prevalencia del dengue hemorrágico, con más de 1,500 casos y 160 muertes, un incremento del 1850% en comparación con 2009. “Yo conocía el dengue anterior”, explica doña Herminia Moncada, habitante de una de las casas inspeccionadas por MSF y cuyo hijo estuvo recientemente internado a causa de la enfermedad. “Pero éste es distinto. Este dengue mata.”
Durante su estadía en la sala, el tratamiento para los niños consiste en hidratación y reposo. “Con el dengue no podemos definir de antemano qué pacientes podrán mejorar rápidamente. No existe una vacuna o medicamento específico contra el virus; sólo podemos controlar los síntomas y tratar las consecuencias, esperando que el propio cuerpo se estabilice”, explica la doctora Elisabeth Bragança, a cargo de la sala de urgencias de MSF. Si bien el tratamiento suena sencillo, la hidratación oral presenta sus complejidades: el suero debe suministrarse con mucho cuidado para evitar la sobrecarga de líquidos, ya que el dengue altera la permeabilidad de los vasos sanguíneos y se corre el riesgo de que los líquidos terminen alojándose en distintas partes del cuerpo, provocando complicaciones como edemas pulmonares. “Debe mantenerse constantemente un equilibrio en la cantidad de líquido a administrar”, señala la doctora Bragança.
Además de dar atención médica, MSF interviene para hacer frente a esta emergencia a través del control vectorial, para evitar la propagación del mosquito transmisor de la enfermedad. De forma coordinada con el organismo de control vectorial del Ministerio de Salud, los equipos de MSF se encuentran trabajando a través de brigadas móviles en la colonia Manchén, en la periferia de Tegucigalpa, en el que se registraron los mayores índices de personas afectadas.
Los mosquitos que transmiten el dengue se crían en agua estancada, por lo que el manejo adecuado del agua en las viviendas es central. Es por esto que para el dengue, no alcanza solamente con el tratamiento médico de las personas enfermas, sino que se requiere además prestar especial atención a los aspectos sociales y culturales que posibilitan la aparición de la enfermedad.
En la colonia Manchén, donde las casas se sitúan en las laderas de las colinas, las familias reciben agua cada quince días, lo que les obliga a almacenar en tanques. En los angostos pasillos de las casas, se acumulan cacharros y charolas que pueden convertirse en potenciales focos infecciosos. La acumulación de basura es otro aspecto preocupante.
Para concientizar y educar a la población sobre cómo mantener el agua almacenada libre de larvas y evitar la acumulación de basura donde se deposite agua, un equipo de educadores de MSF recorre el barrio, casa por casa, dividiendo el trabajo en manzanas, identificando los posibles focos infecciosos y explicando a sus habitantes cómo evitar la propagación del vector. Se trata de un trabajo minucioso pero necesario, que permite generar en las familias la confianza necesaria para que luego los equipos de fumigación de MSF puedan entrar a las viviendas. El objetivo de esta segunda etapa es romper el ciclo de reproducción del mosquito, a través de dos ciclos de rociado sobre cada casa, con un intervalo de siete días.
Hasta el momento, MSF ha aplicado larvicidas en 700 viviendas, ha fumigado otras 400 y planea rociar 4,000 casas antes de finalizar la intervención.
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| 24|ago|2010 Pakistán: dificultades logísticas retrasan la distribución de la ayuda
 | © Ton Koene
| | Médicos Sin Fronteras ha entregado artículos de primera necesidad a más de 8.000 familias en Khyber Pakhtunkhwa y Baluchistán, pero queda mucho por hacer.
"Vine caminando hasta aquí desde Gul Bela, un pueblecito cercano. Había un grupo de personas junto a un centro de salud en mi pueblo y les oí comentar que Médicos Sin Fronteras (MSF) iba a hacer esta distribución para la comunidad de Jala Bela, en un centro en el que la organización presta apoyo a las personas desplazadas por el conflicto armado. Ni estas mujeres ni yo hemos registrado nuestros nombres, pero aún así esperamos conseguir algo, ya que nuestras casas están completamente destruidas y nuestros maridos están enfermos por beber agua en mal estado. Las inundaciones nos han dejado sin nada".
El cielo nublado de la mañana de Nazirabad, Peshawar –donde MSF está llevando a cabo otra ronda de distribución de artículos de primera necesidad– hace suponer que probablemente habrá más precipitaciones. El hijo de Farida, de cinco años de edad, tira con impaciencia del largo vestido de su madre: "Quiere saber por qué no podemos ir a casa, no sé qué decir, así que sólo le digo que vamos a algún lugar nuevo", explica.
Las inundaciones que han asolado Pakistán desde hace más de dos semanas han obligado a la población a abandonar sus hogares con tal urgencia, que pudieron salvar muy poco, algunos incluso han perdido a miembros de su familia. "El agua entró en nuestra casa por la noche y tuvimos que nadar lo más rápido posible. Llevé a mi niño sobre los hombros. Estas inundaciones me lo han quitado todo, hasta a una de mis niñas. Tragó demasiada agua y no pudo salvarse", dice Nizam Ali, quien carga sobre sus hombros una tienda de campaña, un kit de cocina y artículos de higiene. Los paquetes de ayuda están diseñados para adaptarse a distintas necesidades. Un kit tipo de MSF podría incluir ropa, jabón, cepillos de dientes, toallas, cubos y bidones para agua, lonas de plástico, mantas y tabletas de purificación de agua. Hasta el momento, MSF ha distribuido kits para más de 8.000 familias en la provincias de Khyber Pakhtunkhwa (KPK) y Baluchistán.
Además de enseñar a la población a montar las tiendas, las distribuciones también incluyen actividades de promoción de la salud para informar a la población sobre los riesgos sanitarios y, en particular, sobre el uso adecuado de las tabletas de purificación de agua. Cada kit incluye 20 comprimidos que, si se utilizan correctamente, pueden potabilizar agua para una familia de siete personas durante dos semanas.
"Durante dos semanas mi familia ha estado durmiendo a la intemperie, estoy contento de por fin poder poner una lona de plástico sobre sus cabezas. Sigo volviendo a lo que queda de nuestra casa para limpiarla o para encontrar cualquier cosa que sea útil, pero la lluvia vuelve constantemente", continúa.
A raíz de este desastre, millones de personas se encuentran ahora sin agua potable, alimentos, vivienda o medicinas. A pesar del riesgo creciente de enfermedades diarreicas como el cólera, que es endémico en algunas partes del país como la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, la ayuda sigue sin llegar lo suficientemente rápido, particularmente el agua potable. Sin embargo, no sólo la ayuda internacional satisfará esas necesidades: gracias a la solidaridad entre las comunidades afectadas y la de las organizaciones locales, una gran cantidad de ayuda ya ha llegado para cubrir algunas de las necesidades más acuciantes. Aún queda mucho por hacer.
Dos semanas después del inicio de las fuertes lluvias, los equipos de MSF que trabajan en Pakistán para asistir a los damnificados por las inundaciones se siguen enfrentando a diversos problemas logísticos. En el distrito de Swat, el agua ha destruido 16 puentes, dejando a equipos de MSF a ambos lado del valle y obligándoles a enviar los suministros en barcas y a caballo. Los equipos que trabajan en Quetta, capital de provincia de Baluchistán, luchan por abastecer a las clínicas móviles de MSF del combustible y los materiales médicos necesarios para poder dar asistencia sanitaria básica a la población.
Cuando se trata de distribuciones de artículos de primera necesidad, la prioridad es encontrar un sitio seguro y protegido. "No hemos podido encontrar un solo espacio que no fuera arrasado por el agua en Jala Bela, por lo que no pudimos llevar a cabo la distribución a la población en su propio pueblo", explica Ahmad Waqar, asistente de coordinación del proyecto que trabaja con MSF en Pakistán desde el terremoto de Cachemira en 2005. "Ésta es la tercera distribución que llevamos a cabo en el patio de esta casa en Nazirabad para las personas de pueblos cercanos como Agra. El dueño de la casa generosamente nos permitió utilizar su espacio privado para ayudar a la gente de las aldeas cercanas. Estamos haciendo todo lo posible para ayudar a la gente, pero sobre todo, se están ayudando entre ellos".
La participación comunitaria es clave para que los artículos de primera necesidad lleguen a la gente que los necesita: las reuniones con los ancianos y los imanes ayudan a identificar a las familias más vulnerables y las necesidades más urgentes del pueblo. Desde los minaretes de las mezquitas y a través de megáfonos, se anuncia el sitio y la hora de la distribución para que la gente sepa a dónde ir.
"Cada distribución se hace un poco más organizada. La gente tiene sus fichas a punto y espera pacientemente de pie en la fila hasta que le llaman por su número. Nuestro objetivo aquí es distribuir kits a 585 familias, pero ojalá lo superemos y podamos ayudar a personas no registradas como estas mujeres de Gul Bela. Tenemos kits suficientes", continúa Waqar.
La distribución lleva dos horas y Farida sigue esperando de pie en la fila. Hoy, para la gente de Pakistán, la paciencia no es sólo una virtud, sino que es vital si quiere recuperarse de lo que le ha sucedido. "Hay agua buena y agua mala", explica Farida, "el agua buena es la que necesitamos hoy, la que no nos hace daño. El agua mala nos dejó sin nada. No voy a volver con las manos vacías, aunque tenga que esperar aquí todo el día”.
Además de llevar a cabo actividades médicas, los equipos de MSF continuarán centrándose en ofrecer artículos de primera necesidad y agua potable a las familias afectadas para ayudarles a recuperar unas mínimas condiciones de vida y prevenir la propagación de enfermedades.
Desde 1988, MSF presta asistencia médica a ciudadanos pakistaníes y a refugiados afganos que sufren las consecuencias de los conflictos armados, el escaso acceso a los servicios de salud y los desastres naturales en las provincias de Khyber Pakhtunkhwa (KPK), Baluchistán, Cachemira y las Áreas Tribales bajo Administración Federal (FATA).
MSF no acepta fondos de ningún gobierno para financiar su trabajo en Pakistán, que se sufraga únicamente con donaciones privadas.
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| 12|jul|2010 Haití: seis meses después, las víctimas siguen viviendo en condiciones de extrema precariedad
 | © Marta Navarro
| | Médicos Sin Fronteras presenta su informe: Respuesta de emergencia tras el terremoto de Haití: Decisiones, retos, actividades y finanzas.
Seis meses después del terremoto que sacudió Haití el pasado 12 de enero, la organización médico-humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) recuerda las terribles condiciones en que siguen viviendo las víctimas de la catástrofe, con motivo de la publicación del informe en el que hace balance de la que ha sido la mayor intervención de su historia.
La intervención médica de MSF en Haití ha evolucionado durante los seis últimos meses, desde un modelo de respuesta de emergencia a un abanico más amplio de actividades médicas y de asistencia de primera necesidad. “Los haitianos fueron los primeros en responder a esta catástrofe, y hemos respaldado su esfuerzo con una intervención masiva. Hoy, la atención médica que reciben los haitianos ha mejorado, y ciertamente es más accesible que antes del terremoto y esto supone que la población más desfavorecida recibe la adecuada asistencia sanitaria”, explica el coordinador general de MSF Stefano Zannini, quien ya se encontraba en Puerto Príncipe cuando se produjo el seísmo, que mató o hirió a cientos de miles de personas y dejó en la calle a cerca de un millón más.
Sin embargo, la situación para muchos haitianos sigue siendo de extrema precariedad, y la frustración crece entre quienes sufren con la lenta reconstrucción. “Hay una sorprendente brecha entre el entusiasmo y las promesas de ayuda a las víctimas del terremoto de las primeras semanas y la cruda realidad en el terreno después de seis meses”, señala Zannini.
El informe de MSF recoge cifras que reflejan la magnitud de la intervención. A fecha del pasado 31 de mayo, MSF había tratado a más de 173,000 pacientes y practicado unas 11,000 intervenciones quirúrgicas. Más de 81,000 personas recibieron asistencia psicológica para ayudarles a superar el trauma. Asimismo, MSF distribuyó casi 27.000 tiendas y más de 35,000 kits de bienes de primera necesidad (kits de higiene y de utensilios domésticos, entre otros).
Todo esto ha sido posible gracias a la generosidad demostrada por donantes en todo el mundo. A 31 de mayo de 2010, MSF había recibido 122 millones de dólares en donaciones vinculadas a la emergencia de Haití. Para esa misma fecha, la organización había gastado 71.5 millones de dólares, de los cuales 14.8 millones se destinaron a actividades de cirugía, 5.4 millones a salud materna (con unos 3.700 partos asistidos) y más de 11 millones en distribución de materiales de refugio a los damnificados. Para finales de 2010, MSF prevé haber gastado cerca de 120 millones de dólares en asistencia a la población haitiana.
Seis meses después, sigue habiendo muchas incertidumbres sobre el ritmo de la reconstrucción y la continuidad de la presencia de otras organizaciones que proporcionen atención médica. MSF está comprometida con las víctimas del terremoto y seguirá prestando asistencia en los próximos años.
“ La atención sanitaria ya era muy frágil en Haití antes del 12 de enero”, explica el presidente internacional de MSF, Unni Karunakara. “El terremoto destruyó gran parte de los servicios médicos disponibles, y pasarán muchos años antes de que el país se recupere. MSF está dispuesto a asumir su parte en la rehabilitación de la atención sanitaria a los haitianos y dedicará sus equipos y recursos a esta tarea hasta lograr sus objetivos”.
INFORME: MSF en Haití a 6 meses (PDF, 1.8Mb, Español)
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