  |  | 18|jun|2013 India puede quedarse sin suficientes medicamentos para la tuberculosis
 | © Paciente del centro nacional de tuberculosis, en Abovian, Armenia
| | El procedimiento de compra de medicamentos del gobierno indio provoca un mortífero retraso en el suministro de los fármacos.
El gobierno de India debe abordar con urgencia los persistentes y casi cotidianos retrasos en la compra de medicamentos para tratar la tuberculosis, ha afirmado hoy la organización médico-humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF). Los problemas vienen por la preocupante ruptura de stocks de medicamentos anti-tuberculosis que está experimentando el país.
"Dado que se trata de un país con una elevada carga de tuberculosis, a MSF le preocupa el hecho de que India esté experimentando rupturas de stocks de medicamentos esenciales para tratar a niños y a otros pacientes con TB resistente a los medicamentos”, explica Leena Menghaney, representante en India de la Campaña de MSF para el Acceso a Medicamentos Esenciales (CAME). “En este momento, se trata de una ruptura de stock que puede costar la vida a muchas personas y el gobierno debe actuar con urgencia para solventar el problema.”
Actualmente India está experimentando en todo el país falta de medicamentos anti-tuberculosos pediátricos y de los que se utilizan para tratar la TB resistente a los medicamentos (DR-TB). Bajo el programa nacional de tratamiento de la TB, el gobierno central es responsable de comprar medicamentos y distribuirlos a los estados que después lo administran.
La ruptura se asocia al eterno problema del abastecimiento de medicamentos al que se enfrenta India en muchos de sus programas nacionales de salud – el retraso rutinario pero mortífero que suponen los procedimientos de adquisición pública para estos medicamentos – y las resultantes rupturas de stock son una de las razones por las que India presenta una de las cargas de DR-TB mayores del mundo.
“Como proveedores de tratamiento de la TB, en MSF somos testigos del impacto que esto está teniendo sobre nuestros propios pacientes”, declara la Dra. Homa Mansoor, médico de MSF en India. “En nuestro proyecto de Nagaland he visto a una niña de 12 años bajo tratamiento llegar con su padre tras un largo viaje para tomar su medicación. Había ruptura de stock pero por suerte teníamos medicación para seis días, que eran para un paciente que había muerto. De otro modo, tenemos que recurrir a partir las píldoras para adultos y administrarlas a los niños, que es realmente peligroso pues corremos el riesgo de darles más o menos dosis de la que necesitan.”
Otros pacientes se han visto obligados a comprar medicamentos en farmacias particulares, pero han recibido dosis inferiores a las que necesitan, lo que puede causar el desarrollo de resistencias.
“Un suministro continuo y sostenible de medicamentos de calidad asegurada es vital para que los pacientes con TB tengan incluso la mitad de probabilidades de curarse”, dice la Dra. Mansoor. “Como médico, conozco la enfermedad, sé cómo manejarla, pero me siento impotente porque no tenemos los medicamentos para tratarla.”
“No está bien que India hable de ampliar el tratamiento de la DR-TB cuando no hay suficientes medicamentos para tratar a los pacientes más vulnerables, aquellos con DR-TB que necesitan desesperadamente conseguir la medicación que necesitan”, añade la Dra. Mansoor. “El Gobierno indio debe actuar ahora para responder a esta apremiante situación.”
Las rupturas de stock en India ocurren cuando la Organización Mundial de la Salud acaba de publicar la guía provisional sobre la bedaquilina, el primer fármaco para tratar la TB después de 50 años, aprobado por la agencia reguladora de medicamentos de Estados Unidos a finales de 2012. MSF acoge con satisfacción la publicación de esta guía, pero aclara que el uso de este nuevo fármaco debe regularse y controlarse y hay que llevar a cabo estudios para encontrar combinaciones con los nuevos medicamentos en regímenes de tratamiento más cortos, más efectivos y menos tóxicos.
En 2012, MSF trató a 31,000 personas con TB en 36 países, 1,780 de las cuales con TB resistente a los medicamentos.
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| 18|jun|2013 El sarampión, un símbolo del deterioro de la situación humanitaria en Siria
 | © Anna Surinyach / MSF
| | Una epidemia de sarampión con más de 7,000 casos está golpeando a varias partes del norte de Siria, prueba de que las necesidades humanitarias están aumentando y de que el sistema de salud del país se ha desmoronado después de más de dos años de guerra civil.
Equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) han vacunado a más de 75,000 niños en las provincias de Alepo, Ar-Raqa e Idlib, en un esfuerzo para contener la epidemia, que está afectando a una población que no estaba acostumbrada a brotes de este tipo.
Los programas rutinarios de vacunación se vieron interrumpidos en 2011 en gran parte del país debido al inicio de la guerra, lo cual dejó desprotegidos a miles de niños. Además, centenares de miles de personas huyeron de sus casas a campos de desplazados u otros lugares superpoblados donde las condiciones sanitarias eran precarias. Aunque la tasa de mortalidad de la epidemia de sarampión se mantiene baja, la enfermedad aumenta la vulnerabilidad de los niños a otras infecciones y las complicaciones derivadas del sarampión pueden amenazar sus vidas.
“Llevar a cabo una campaña de vacunación en un conflicto tan polarizado es muy difícil, pero estas campañas y la atención básica de salud son tan necesarias como la cirugía de guerra”, dice Teresa Sancristóval, responsable de la Unidad de Emergencias de MSF.
Además de las víctimas directas de la violencia en Siria, las tasas de mortalidad están subiendo (especialmente entre los más vulnerables) debido a la falta de medidas preventivas como la vacunación y la falta de acceso a la salud. MSF se ha puesto como prioridad apoyar a esta parte de la población. “Los niños, las embarazadas y las personas mayores, así como las que sufren enfermedades crónicas como el asma y la hipertensión, han sido una prioridad en nuestra respuesta a la crisis humanitaria en Siria”, resume Sancristóval.
La epidemia de sarampión es un símbolo del deterioro de la situación humanitaria en el norte de Siria. Aunque MSF ha podido vacunar 15.000 niños en la ciudad de Alepo y más de 22,000 en el resto de la provincia homónima, hacerlo supuso un reto debido al contexto de violencia generalizada y al miedo omnipresente en la vida de muchos sirios. Las colas para vacunarse tuvieron que ser evitadas para que no hubiera bombardeos o ataques con misiles.
En la provincia de Ar-Raqqah, MSF ha vacunado a más de 35,000 niños en uno de sus tres distritos. La cobertura está siendo parcial debido a las restricciones impuestas por la seguridad, que están dejando a miles de niños vulnerables al sarampión.
En la provincia de Idlib se han detectado 164 casos de sarampión en mayo, pese a que MSF ya lanzó una campaña de vacunación en la zona en febrero. Los equipos pudieron vacunar a 1,900 niños de menos de cinco años en un área cercana a la frontera donde vivían más de 40,000 desplazados. MSF está planeando otra campaña de vacunación en la provincia para menores de quince años. El objetivo es vacunar a entre 10,000 y 30,000 niños. Los nuevos casos en Idlib probablemente se deben a la continua llegada de desplazados que huyen de los combates. En otras partes del norte de Siria se vive una situación similar.
“Las guerras acostumbran a conllevar una reducción drástica de los servicios médicos básicos justo cuando más se necesitan”, apostilla Sancristóval.
MSF tiene cinco hospitales en el norte de Siria, en áreas controladas por los grupos de la oposición armada. La organización médico-humanitaria negocia el acceso con todas las partes, pero todavía no ha recibido autorización oficial para trabajar en Siria.
Desde que el conflicto empezó, los equipos de MSF han llevado a cabo 46,000 consultas y 2,841 intervenciones quirúrgicas y han atendido 854 partos.
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| 17|jun|2013 Congo: MSF atiende de urgencia a más de 2,500 pacientes por malaria
 | © José Sánchez / MSF
| | Los equipos de MSF han tratado de urgencia a más de 2,500 personas afectadas por malaria en el área de Lulingu y Tchonka (en Kivu del Sur, República Democrática del Congo) desde principios de mayo, cuando las autoridades sanitarias locales pidieron la intervención de la organización médica dado que temían la eclosión de un brote de meningitis.
La intervención, a cargo del equipo de emergencia de MSF en Kivu del Sur (Réponse d’Urgence Sud Kivu - RUSK), está previsto que se extienda hasta finales de agosto, dado el elevado número de pacientes que llegan al hospital de Lulingu y al centro de salud de Tchonka.
Tan pronto como se dio la alerta, seis miembros del RUSK se trasladaron en motocicletas (que facilitan el llegar a zonas con carreteras y caminos complicados o casi inexistentes), para hacerse cargo de la situación, verificar los datos aportados por las autoridades locales e iniciar el proceso de diagnóstico de la enfermedad. Se efectuaron pruebas de diagnóstico tanto para meningitis como para malaria, dado que la malaria es endémica en la zona y ambas enfermedades pueden presentar síntomas similares (fiebre muy alta y convulsiones) y afectan también en gran manera a menores de quince años.
Una vez finalizadas las pruebas, se descartó la posibilidad de meningitis: los enfermos padecían malaria, en un brote muy virulento de la enfermedad que se hizo acompañar de una mortalidad inusualmente elevada (más del 5% de los hospitalizados, o uno de cada veinte, sin tener en cuenta aquellos que fallecieron sin llegar a los centros de salud).
El equipo de intervención, reforzado con once trabajadores locales y cinco internacionales, decidió iniciar su trabajo en Lulingu con el objetivo de reducir la mortalidad en el hospital mediante el diagnóstico rápido de la enfermedad y el tratamiento de los pacientes, con especial refuerzo en las áreas de pediatría y obstetricia. Desde el 4 de mayo, 1,526 personas han recibido tratamiento con artesonato y, si lo requerían, han recibido transfusiones de sangre (la malaria puede causar anemia severa y los pacientes requieren de aportaciones de plaquetas vía intravenosa, por lo general en donación procedente de familiares sanos).
La intervención ha supuesto reducir la mortalidad en el centro hasta el 1,29% por el momento.
Posteriormente los equipos decidieron ampliar su actividad en Tchonka, otro de los epicentros del brote de malaria y cuyos enfermos acudían en gran número a Lulingu. Hasta el momento, en el centro de salud de la población de las 1,359 consultas practicadas, 925 son casos de malaria confirmados.
Las tareas del RUSK en una operación de estas características no se limitan a la reducción de la mortalidad y tratamiento de casos, dado que la prevención y la información pública sobre la enfermedad son asimismo vitales para que la población pueda detectar sus síntomas lo antes posible y buscar tratamiento médico. “La detección temprana es indispensable para un tratamiento más corto (por lo general de una o dos semanas), pero la prevención e información (enfatizar, por ejemplo, el uso correcto de las mosquiteras) es muy importante para evitar la extensión del brote”, explica Liliana Palacios, coordinadora médica de los proyectos en RDC.
El elevado número de pacientes que llegan a los centros sanitarios de Tchonka y Lulingu hace prever a los equipos que la intervención de emergencia pueda extenderse hasta finales de agosto.
La malaria es la causante de un 40% de la mortalidad infantil en la RDC. Los equipos de MSF trataron en 2012 a más de 434,300 afectados por la enfermedad en sus proyectos y operaciones de emergencia en de Kivu del Norte, Kivu del Sur, Katanga, Ecuador, Oriental y Maniema.
MSF trabaja en RDC desde 1981.
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